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viernes, 13 de septiembre de 2013

CADENA DE FAVORES

En la mañana de ayer, me acerqué en coche al centro de Madrid a realizar algunas gestiones. Estacioné en zona azul y cuando salí del vehículo, en dirección al parquímetro más próximo, noté que alguien detrás de mí decía - Oiga, oiga... -. Tenía cara de pocos amigos, o al menos eso me pareció a mí. Miré a mi alrededor, pensando que se dirigía a otra persona, pero no había nadie más a varias decenas de metros a la redonda. "¿Va a estar mucho rato?me preguntó "No, no mucho", A lo que la buena señora, alegrando el semblante, me respondió "Pues tenga... que a mí me ha sobrado "saldo" aún para un buen rato" al tiempo que me tendía un tícket de parquímetro.

Me dirigí a realizar una de mis gestiones, no sin antes agradecer como merecía a la señora por su amabilidad, y a mi vuelta, reparé que aún todavía quedaban como 20 minutos de "saldo". Me acerqué al parquímetro a esperar que alguien se acercara y al primer caballero que apareció le ofrecí el tícket. No sin antes explicarle que era un ticket de "3ª mano". Él lo cogió con mucho agrado y con una sonrisa.

Después en el camino de vuelta, rememorando la anécdota, me di cuenta de que en tiempos de crisis todo se aprovecha y nada "se tira". En otros tiempos "mejores" nadie se atrevía a "reciclar" un tícket de parquímetro. Y ahora, quizás, estos tiempos que corren nos hacen más solidarios y sacan lo mejor de cada uno dentro de lo peor de todos.


Y pensé de igual forma: ¿Por qué no se puede esto aplicar al mundo empresarial?.

De todos es conocido que, ante la crisis, las grandes empresas se han concentrado en reducir sus costes lo más posible (despidiendo capital humano, cambiando la procedencia de sus materias primas, resintiéndose la calidad del producto final; externalizando la producción a lugares con mano de obra más barata, etc.). Pero ocurre que las PYMES no tienen tanto fondo de maniobra y muchas de ellas se han ahogado en su intento de subsistir. Pero también, sé de muchos emprendedores (palabra políticamente correcta para denominar al "autónomo que se busca la vida como puede") que agudizan el ingenio y buscan alternativas para sobrevivir.

Muchos han puesto en práctica medidas para afrontar el "mal momento", compartiendo recursos con otras empresas, incluso de sectores totalmente dispares. Muchas se han tenido que unir a la propia competencia, haciendo un frente común, en un único objetivo de sobrevivir juntos (la unión hace la fuerza).

Pero se puede llegar incluso más lejos: 

¿Por qué no compartir, por poner un ejemplo, una furgoneta entre dos o más empresarios?.

¿Por qué no compartir esa furgoneta, con chófer incluido, y los costes correspondientes dividirlos, para no tener que retrasar el pago de la nomina de ese empleado, reducirle el salario o, mejor dicho, para no tener que despedirlo?.

¿Por qué no realizar un trueque de servicios o de productos? Hoy te ayudo yo, mañana me ayudas tú. Te ofrezco esto a cambio de aquello. No se incrementará la facturación pero, a buen seguro, no habrá que pagar tampoco ninguna factura. 

¿Por qué no "reciclar" activos fijos que ya no tienen "valor contable en los balances" pero aún sirven perfectamente. Activos que a la empresa "A" no le sirven pero que a la empresa "B" le vienen de perlas?

El "tícket del parquímetro", a nivel empresarial, puede ser el ordenador, la máquina de cortar o la estantería de un almacén, que un emprendedor pueda estar necesitando para hacer su trabajo pero que sus recursos no le permitan financiar.

Y así... podemos encontrar muchas más opciones, a poco que usemos nuestro ingenio y nuestra capacidad de adaptación. Que en tiempos de crisis se hace más aguda.

Cabe hacerse una pregunta: ¿Por que ni el gobierno central y autonómico ni los bancos promueven este tipo de iniciativas y no las divulgan (al igual que existen bolsas de empleo, bolsas de alquiler de viviendas, se crea una entidad de activos tóxicos, etc.)?.

Pues simple y llanamente, porque a la Hacienda Pública y a los bancos estas iniciativas no les repercuten ningún tipo de ingresos. Si no hay facturación porque se produce un trueque, no se genera beneficio y por tanto no se incrementa la base para el Impuesto de Sociedades ni tampoco se devenga IVA (para los no eruditos, esto significa que Hacienda no tiene opción para cobrar de esas "transacciones") y, lo mismo, a nivel financiero, si no se generan transacciones económicas, no hay efecto monetario y no se mueve dinero. Esto es, los bancos no ven un céntimo.

¿Pero por qué pensar en "ingresar" cuando de lo que se trata es de salvar cientos de empresas que se van a la quiebra o de sacar adelante otros tantos negocios de los que viven miles de personas?.

¡Y ojo! que no hablo de favorecer una economía sumergida o algo parecido.

Antes de que las primeras culturas inventaran el dinero, las sociedades primitivas vivían del trueque. Hace unos veranos todo el mundo tarareaba la canción "mooooving" de Macaco. Y justamente en una de sus estrofas... dice textualmente:

"Volver al origen no es retroceder, quizás sea andar hacía el saber".



Cambiemos nuestra mentalidad y dejemos de pensar en la crisis como algo negativo.

"Lo que la oruga llama muerte, la mariposa lo llama nacimiento".

Es momento de que "cada uno saque a relucir lo mejor de sí mismo, cuando en conjunto estamos inmersos en lo peor de nosotros mismos".

Gracias por pensar en ello.

Saludos.

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